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La Coctelera

Para Annie Lennox y otras/os

14 ene 09

Querida Annie Lennox:

No puedo decir que entienda mucho de música en general, y de la música británica en particular. Por tanto, hasta hace dos días no sabía exactamente quién es usted.

Cuando vi el fervor que usted demostraba en la manifestación anti-israel de Londres y sus entrevistas, en las cuales denostaba a mi pueblo y a mi país por sus esfuerzos para defender las vidas de nuestros ciudadanos in el sur de nuestra nación, decidí escribir para contarle una breve historia sobre lo que ocurre en nuestro país.

No, no intento recordarle los esfuerzos de su gobierno durante la Segunda Guerra Mundial para impedir que los judíos alcanzaran su patria, Israel. No voy a ajustar cuentas por mis padre, quien, huyendo de Austria cuando los Nazis entraron en ese país, fue recogido en el mar por un destructor británico y que, con gran iniciativa, arrojó todos sus documentos al mar, abortando así su intención de enviarle de vuelta a los campos de la muerte.

Sólo deseo presentarle a un niño israelí, alegre y lleno de vida, al que pude conocer cuando acompañé al presidente Simón Peres para visitarle pocos días después de que fuera herido.

Permítale presentarle a Osher Tewito, un niñó de ocho años, como cualquier otro niño, británico, francés o palestino. Vive en Sderot, una pequeña ciudad en el sur del país. Osher, como la mayoría de los niños de su edad, is un fervoroso aficionado al fútbol. Aunque no estuve en su casa, imagino fotos de David Beckham, John Ferry o Wayne Rooney colgadas en la pared de su habitación, y el sueño de su vida, seguramente, es conocer en persona a alguna de estas estrellas. Me enteré de que a Osher se le daba bien jugar al fútbol y que tenía un sueño en el corazón: llegar a ser por lo menos como Yossi Benayoun, de Dimona, la estrella del Liverpool.

La vida de Osher Tewito cambió un día. Era el 45 cumpleaños de su padre. Como haría cualquier niño, Osher fue con su hermano mayor, Rami, a comprar un regalo para su papá. Rami y Osher se dieron cuenta de que se habían dejado en casa la tarjeta para sacar dinero y cuando volvían a recogerla su mundo se hizo pedazos. De repente y sin motivo ninguno, cerca de ellos explotó un cohete qassam. Los dos hermanos resultaron heridos, Osher de gravedad. Osher, el jugador de fútbol, perdió la pierna izquierda y la derecha le quedó gravemente herida.

Puede comprender lo que para cualquiera significa perder una pierna, y en particular para un chico que juega al fútbol. A propósito, el daño psicológico no es menos grave que el físico, que ya de por sí es difícil de soportar -los israelíes no somos diferentes a los demás en ese respecto, aunque quizá usted piense lo contrario.

Osher se está sometiendo a una larga y penosa rehabilitación. Todos esperamos poder verle correr de nuevo. El cirujano que lo operó es optimista e, inmediatamente después de la operación, dijo a Osher: “No tardaremos mucho en verte de nuevo en el campo de fútbol.” Mientras tanto, Osher se ha trasladado con su familia desde Sderot a otra ciudad, a 40 kilómetros de distancia de la frontera. Después de todo, el nuestro es un país pequeño, y cuarenta kilómetros es casi el centro del país. Allí, sigue con el proceso de rehabilitación, lejos -creía él- del bombardeo, y lejos de Hamás.

Pero resultó que este no era el caso. En las dos últimas semanas Hamás decidió que no le interesabe continuar con la tranquilidad en la frontera y disparó misiles Grad contra un millón de ciudadanos israelíes.

Para su información, también hay civiles en israel. Hay mujeres y hay niños. No todos son soldados. La ciudad donde ahora vive Osher también ha recibido ataques indiscriminados. Un cohete Katyusha cayó en un jardín de infancia. Afortunadamente, habíamos evacuado a los niños a tiempo. Otro cayó en una escuela. Osher, con una pierna amputada, tiene ahora 15 segundos para llegar al refugio. Un poco complicado, ¿ no cree usted , Annie?

Y el niño pregunta, como en el título de una de sus canciones, “¿Por qué?”

A propósito, aunque no deseo entrar en política sino nada más tocar el aspecto humano, merece la pena recordarle que Israel abandonó Gaza, retiró a todos sus soldados de allí, así como a todos sus ciudadanos, y dejó invernaderos con verduras y frutas de los que vivían. Además suministramos, y continuamos haciéndolo, electricidad y agua a los habitantes de Gaza.
¿Qué recibimos a cambio?

Un cohete contra Osher Twito.

El autor es asesor del Presidente Shimon Peres.
Jerusalem Post, 10 de enero, 2009

Servido por Ethelwir .Blog F.J.Losantos

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